La lista de sus ejecutantes parece el Salón de la Fama del Jazz, y sigue siendo el rey indiscutible de las cuerdas planas para muchos de los grandes del jazz actual.
Un verdadero flatwound (no un "groundwound" o "compressed wound" como otros pretendientes) con un suave y cristalino bobinado de níquel pulido en un núcleo redondo, tiene el equilibrio perfecto entre fundamentales y sobretonos requerido para el jazz tradicional.
Algunos ejecutantes afirman que sus tonos suaves y potentes mejoran con la edad.